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“La soberanía tecnológica no consiste solo en disponer de equipos propios, sino en contar con las capacidades de ingeniería e industriales para diseñarlos, fabricarlos, mantenerlos y modernizarlos durante todo su ciclo de vida”. Esta sentencia fue pronunciada por el vicealmirante retirado Manuel Antonio Martínez Ruiz, que hasta hace tres años fue el director de Ingeniería y Construcciones Navales de la Armada (ADIC), en la ponencia que pronunció el viernes en Zaragoza en el marco del 75 aniversario del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja (COIIAR).
Durante la conferencia, expuesta bajo el título de Soberanía tecnológica y dependencia externa: impacto de la tecnología, la industria, la cadena de suministro y la financiación en el ‘alistamiento’ de la defensa europea, el vicealmirante (r) Martínez Ruiz se centró en gran medida en la importancia de la cadena de suministro en el actual contexto geoestratégico.
En concreto, alertó de la dependencia que existe de determinadas localizaciones estratégicas, como el estrecho de Ormuz, el mar Rojo o las nuevas rutas árticas, y también de los minerales críticos. Sobre este último punto incidió en que China concentra cerca de la mitad de las reservas mundiales de tierras raras y en torno al 70% de la capacidad de producción de las mismas. Se trata, recordó, de materiales de los que depende buena parte de la electrónica y de los sistemas de defensa.
Ante este contexto, como respuesta, el militar, además de doctor ingeniero de telecomunicaciones, mencionó el Reglamento Europeo de Materias Primas Críticas, con el que se busca reducir la dependencia de un único proveedor, y la necesidad de impulsar la minería, el reciclado y las reservas estratégicas”.
Dependencia en tecnologías críticas
En este encuentro, en el que los ingenieros industriales “analizan los límites de la soberanía tecnológica en el rearme de la defensa europea”, de acuerdo con la información facilitada por el COIIAR, Martínez Ruiz destacó entre las debilidades europeas la fragmentación industrial.
El antiguo director del programa de las fragatas F-110 (entre octubre de 2014 y marzo de 2018), precisó que, en la actualidad, Europa cuenta con más de 170 sistemas de armas distintos en servicio, “frente a una cifra muy inferior en Estados Unidos.
Otros puntos vulnerables del viejo continente, son también su dependencia en tecnologías críticas como los semiconductores, donde la UE ronda el 10% del mercado mundial, y la brecha de talento en ingeniería.
Banco Europeo de Inversiones
En el lado de las oportunidades, el vicealmirante repasó los instrumentos europeos de financiación de la defensa, entre los que citó el Fondo Europeo de Defensa; el programa de préstamos Acción de Seguridad para Europa (SAFE), dotado con hasta 150.000 millones de euros, el Programa para la Industria de Defensa Europea (EDIP), la Ley de Apoyo a la Producción de Munición (ASAP) o el Programa de Innovación Ágil y Rápida en Defensa (Agile), además del papel creciente del Banco Europeo de Inversiones.
El también antiguo jefe de los programas de fragatas F-110 y F-100 advirtió de que, en todo caso, el aumento del gasto no basta si no se traduce en capacidades, y de que el capital riesgo en defensa sigue dominado por Estados Unidos.
Desde su experiencia en el programa F-110, y también en el del submarino S-80, en este caso durante su etapa de director de Ingeniería y Construcciones Navales de la Armada, Martínez Ruiz defendió la ingeniería de sistemas basada en modelos y los gemelos digitales como vías para ganar agilidad en la obtención de sistemas, y también la adopción de metodologías de desarrollo de software como Devsecops (siglas de desarrollo, seguridad y operaciones).
IA, supercomputación, drones, computación cuántica…
El almirante citó igualmente durante su intervención en la sede del COIIAR, el potencial de la inteligencia artificial, la supercomputación, los drones, la guerra electrónica cognitiva y la computación cuántica.
Entre sus conclusiones, señaló que la libertad de acción de las naciones depende de su soberanía tecnológica y que pocos países, básicamente Estados Unidos y China, pueden presumir de ella. La UE, afirmó, está dando pasos con grandes cantidades de dinero público y privado, pero tiene limitaciones en tecnologías estratégicas, cadena de suministro y coordinación de las políticas nacionales.
En palabra de los responsables del COIIAR, “con esta charla, el Colegio, en su 75º aniversario, contribuye al debate sobre un asunto que trasciende lo militar y afecta a la política industrial, la innovación, la ingeniería y la competitividad europea”.
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“La soberanía tecnológica no consiste solo en disponer de equipos propios, sino en contar con las capacidades de ingeniería e industriales para diseñarlos
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“La soberanía tecnológica no consiste solo en disponer de equipos propios, sino en contar con las capacidades de ingeniería e industriales para diseñarlos, fabricarlos, mantenerlos y modernizarlos durante todo su ciclo de vida”. Esta sentencia fue pronunciada por el vicealmirante