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Navantia sitúa de nuevo a Estados Unidos entre los países como potencial para obtener contratos en el mercado internacional. El constructor naval español explora las opciones de entrar en el mercado estadounidense con las dos configuraciones de su fragata F110: la versión antisubmarina, Flight I, que construye para la Armada, y la configuración antiaérea y antimisil, Flight II, presentada oficialmente este mes de octubre.
La apuesta llega en un momento en el que Marina de Estados Unidos busca alternativas para renovar y reforzar su flota de superficie con buques que puedan llegar al servicio en plazos más reducidos.
Estados Unidos canceló hace un año el programa de fragatas Constellation, adjudicado en 2020 al astillero italiano Fincantieri, que se impuso entonces a la propuesta presentada por Navantia. La decisión estadounidense de abandonar el proyecto ha abierto un nuevo escenario para los constructores navales internacionales interesados en participar en los futuros programas de la US Navy.
Una de las bazas de Navantia para competir en Estados Unidos es su estrecha relación con Lockheed Martin. Ambas compañías mantienen una colaboración de casi tres décadas que ha permitido integrar el sistema de combate Aegis en las fragatas F100 españolas y extender esta tecnología a programas internacionales como las fragatas noruegas de la clase Fridtjof Nansen y los destructores australianos de la clase Hobart.
Esta relación ha alcanzado un nuevo hito en el programa F110 con la integración de radar SPY-7 en las nuevas fragatas antisubmarinas de la Armada.
Desde Navantia subrayan precisamente que no parten de cero en la integración de sistemas de combate de origen norteamericano, sino que cuenta con una trayectoria de trabajo conjunto con Lockheed Martin y con experiencia en la adaptación de sus soluciones a las necesidades de distintas marinas aliadas.
Estados Unidos, una nueva oportunidad tras la cancelación de las Constellation
En noviembre de 2025, la Marina de Estados Unidos anunció su decisión de abandonar las fragatas clase Constellation. El plan inicial contemplaba la construcción de seis unidades, con una opción de alcanzar los 20 buques. Sin embargo, los problemas de diseño, los retrasos y el encarecimiento del programa llevaron a la US Navy a replantear su estrategia.
El acuerdo alcanzado con Fincantieri permitió mantener los trabajos en las dos primeras fragatas, USS Constellation y USS Congress, y cancelar las otras cuatro que ya estaban contratadas, pero cuya construcción todavía no había comenzado. Por tanto, las dos unidades que siguen adelante no han sido entregadas todavía a la Marina estadounidense.
La decisión estuvo acompañada de un mensaje claro por parte de la Administración estadounidense: la necesidad de incorporar nuevos buques a la flota en menos tiempo. La Marina justificó el cambio de rumbo por su intención de impulsar clases de barcos que puedan construirse y entregarse con mayor rapidez, además de aumentar el número de unidades disponibles para responder a las necesidades operativas.
Este nuevo escenario abre una ventana de oportunidad para Navantia. La compañía española busca posicionar su diseño en un mercado que está revisando sus necesidades y sus procedimientos de adquisición, con la ventaja de contar con una plataforma en construcción y una arquitectura de combate que ya está siendo desarrollada e integrada.
Otros grandes grupos internacionales están reforzando su implantación industrial en el país para ganar peso en futuros programas navales. Es el caso del conglomerado surcoreano Hanwha, cuya filial de defensa en Estados Unidos ha anunciado la adquisición de una participación mayoritaria en Hanwha Philly Shipyard, la antigua Philadelphia Shipyard. El movimiento consolida su presencia en el sector naval estadounidense y su intención de orientar estas instalaciones hacia una actividad dual, comercial y militar.
Dos configuraciones para distintos requisitos navales
La oferta de Navantia se articula alrededor de dos evoluciones de la fragata: la F-110 Flight I, correspondiente a la configuración original que construye para la Armada, y la Flight II, una versión evolucionada con mayores prestaciones, especialmente en defensa aérea y antimisil.
La primera ofrece una plataforma multimisión con capacidades antisubmarinas, de superficie y antiaéreas. Su sistema de combate combina el sistema Aegis y el radar AN/SPY-7(V)2 de Lockheed Martin y el sistema de combate Scomba, desarrollado por Navantia Sistemas. La configuración inicial incorpora 16 celdas de lanzamiento vertical, con previsión de espacio para ampliar esta capacidad hasta las 32.
La Flight II, por su parte, eleva considerablemente la capacidad de combate del buque. Esta evolución, presentada por Navantia este mes de octubre y denominada también F-110 IAMD (Integrated Air and Missile Defence) para su proyección internacional, incorpora una configuración de hasta 64 celdas.
La nueva variante también contempla un aumento de tamaño, con unas 7.000 toneladas de desplazamiento, y mantiene, además, las capacidades antisubmarinas y antisuperficie de la familia F110. La propuesta de Navantia ofrece un diseño adaptable a distintos requisitos operativos, desde una fragata multimisión hasta un buque especializado en defensa aérea.
Australia, un mercado con una fuerte presencia
Australia es otro de los países a los que mira Navantia con su fragata F110. El constructor naval español ya participó en el diseño y trabajos de ingeniería de los destructores de la clase Hobart de la Marina australiana, construidos a partir de la fragata F100.
Las tres unidades, HMAS Hobart, HMAS Brisbane y HMAS Sydney, están actualmente en servicio y constituyen uno de los principales activos de defensa aérea de la flota australiana. Incorporan el sistema de combate Aegis de Lockheed Martin y el radar SPY-1 D(V). La experiencia australiana ha permitido a Navantia demostrar su capacidad para transferir tecnología, adaptar un diseño propio a los requisitos de otro país y participar en el desarrollo de una industria naval local.
Reino Unido: una filial con presencia industrial y nuevos proyectos
El Reino Unido representa otro de los mercados prioritarios para la expansión internacional de Navantia. La compañía dispone de capacidad industrial a través de Navantia UK, tras la incorporación de los astilleros británicos de Harland & Wolff.
En la actualidad, trabaja en el programa Fleet Solid Support (FSS), que contempla la construcción de tres buques logísticos para la Royal Fleet Auxiliary. Navantia UK lidera el contrato, valorado en 1.600 millones de libras, con trabajos repartidos entre las instalaciones británicas y el apoyo los astilleros españoles de la compañía.
Más allá de este contrato, Navantia está explorando nuevas oportunidades en el ámbito naval británico, tanto en plataformas tripuladas como en sistemas autónomos. Una muestra de esta estrategia fue la presentación, en mayo de este año, del LASV75, un buque de superficie no tripulado de 75 metros de eslora diseñado para operar como parte de una futura marina híbrida, en la que unidades convencionales y plataformas autónomas trabajen de forma coordinada.
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Navantia sitúa de nuevo a Estados Unidos entre los países como potencial para obtener contratos en el mercado internacional. El constructor naval español
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Navantia sitúa de nuevo a Estados Unidos entre los países como potencial para obtener contratos en el mercado internacional. El constructor naval español explora las opciones de entrar en el mercado estadounidense con las dos configuraciones de su fragata F110 : la versión