
Contenido original
El dron cambió la guerra moderna más rápido que casi cualquier arma anterior. En Ucrania, los drones FPV baratos y las municiones merodeadoras se convirtieron en cazadores de blindados, defensas aéreas de alto valor, posiciones de artillería e infantería. En Medio Oriente, enjambres de drones, cohetes y misiles pusieron a prueba algunas de las redes de defensa aérea más avanzadas del mundo. Aeronaves chicas y económicas, que antes se descartaban como juguetes, hoy amenazan a soldados, bases, ciudades e infraestructura crítica.
Para Airwayz, empresa especializada en gobernanza del espacio aéreo y en comando y control (C2), estos conflictos confirmaron lo que viene sosteniendo desde hace años. Gobernar y controlar el cielo sobre nuestras naciones pasó a ser un problema central de seguridad y de soberanía. Según la compañía, ese problema ya es extremo. No se resuelve sumando más sensores ni más interceptores. Requiere coordinación: integrar cada detector, cada efector y cada operador en un solo sistema capaz de ver, decidir y actuar más rápido que la amenaza. Así entiende la empresa la defensa antidrones del presente.
Airwayz también planteó que los próximos campos de batalla para este tipo de guerra podrían estar en Taiwán y en América Latina. En el hemisferio occidental, la amenaza no proviene principalmente de ejércitos rivales. Proviene de cárteles, organizaciones narcoterroristas y grupos guerrilleros que ya adoptaron los drones como armas.
Sea cual sea el escenario, la misión es la misma. Se trata de controlar las operaciones en tierra, los despegues, los aterrizajes, los sobrevuelos y los controles de seguridad. Por encima de todo, se trata de que una fuerza o una nación controle su propio espacio aéreo con sus propias reglas.
En la primera parte de esta entrevista repasamos el trabajo comercial de Airwayz en puertos, aeropuertos, ciudades y protección de personalidades. Esta segunda parte se enfocó en el ámbito de la defensa.
Probada en el TIE26 de la OTAN
https://gordosdefensa.com/wp-content/uploads/2026/10/C-UAS.jpgUn militar británico lleva el parche del TIE26, el ejercicio de interoperabilidad antidrones de la OTAN, que se realizó en mayo de 2026 en Marknesse, Países Bajos.
Las credenciales de Airwayz en defensa se apoyaron en buena medida en su desempeño en Israel y en el Ejercicio de Interoperabilidad Técnica de Sistemas Contra Aeronaves No Tripuladas de la OTAN, conocido como TIE26. El ejercicio se desarrolló del 11 al 22 de mayo de 2026 en las instalaciones del NLR en Marknesse, Países Bajos.
El TIE26 reunió a unos 300 participantes y 40 empresas de 11 países aliados. El objetivo fue poner a prueba tecnologías antidrones frente a aeronaves no tripuladas de Clase I, la categoría que agrupa a los drones más chicos y livianos.
Airwayz participó con OVERWATCH, su plataforma de gobernanza, comando y control del espacio aéreo. Según la empresa, terminó como la mejor posicionada en la mayoría de las áreas en las que compitió. OVERWATCH fue seleccionada para liderar el Equipo Bravo durante el desafío de desempeño del ejercicio. Además, recibió un certificado de interoperabilidad SAPIENT de la Agencia de Comunicaciones e Información de la OTAN (NCIA).
Ese dato pesa para los clientes militares. SAPIENT es el estándar de integración de sensores que desarrolló el Reino Unido y que luego adoptó la OTAN. Es lo que permite que sistemas de distintos fabricantes se comuniquen entre sí sin traducciones intermedias.
Una plataforma certificada puede incorporarse a una arquitectura antidrones aliada sin un largo proceso de integración a medida. Eso reduce plazos y costos para cualquier fuerza que ya opere sensores o efectores de diferentes proveedores.
Como explicó Airwayz en la primera parte de esta entrevista, el sistema es totalmente agnóstico en materia de hardware. Puede conectarse a un sensor nuevo e incorporar sus datos en cuestión de minutos. Para fuerzas latinoamericanas con inventarios heterogéneos, compuestos por equipos de orígenes muy distintos, esa flexibilidad no es un detalle menor.
De las bases avanzadas a la red eléctrica
Airwayz ubicó su plataforma en una amplia gama de escenarios militares y de seguridad nacional. El primero es la base de operaciones avanzada, donde las tropas quedan expuestas y los drones se volvieron una amenaza constante.
El segundo son los aeródromos, tanto los aeropuertos establecidos como las pistas improvisadas durante una operación. En esos lugares, la actividad de drones debe gestionarse en paralelo con las aeronaves tripuladas y los sistemas de defensa aérea propios.
El tercero, y quizás el más importante, es la protección de la infraestructura crítica. Airwayz propuso una comparación directa. Del mismo modo que las fuerzas armadas despliegan baterías de misiles superficie-aire alrededor de centrales eléctricas y otros sitios estratégicos, su software puede integrarse con los sistemas que se instalen alrededor de esas plantas y de las redes de transmisión.
La clave, según la empresa, es que esa integración funciona sin importar el fabricante de cada equipo. El objetivo final no es proteger un edificio aislado, sino a las ciudades que dependen de esa energía para funcionar.
Ucrania mostró por qué esto importa. Rusia atacó en forma reiterada la red eléctrica ucraniana con misiles y drones. El propósito fue desgastar a la población civil y quebrar su voluntad de resistir, invierno tras invierno.
Proteger la infraestructura energética frente a amenazas que vuelan bajo, cuestan poco y llegan en gran número se convirtió en una prioridad estratégica. No solo para Ucrania, sino para cualquier país que algún día pueda enfrentar una campaña similar.
En América Latina, la amenaza no llega de un ejército vecino, pero la lógica es la misma. Torres de alta tensión, oleoductos y subestaciones ya sufrieron ataques de grupos armados con explosivos convencionales. Un dron cargado con explosivos solo amplía el alcance y la precisión de esa amenaza.
Defensa antidrones con lo que ya existe
https://gordosdefensa.com/wp-content/uploads/2026/10/Skyline-Buenos-Aires.jpgEl cielo de baja altitud sobre Buenos Aires, donde conviven torres, grúas y espacios abiertos, es el escenario que Airwayz propuso proteger integrando los sensores ya instalados en Aeroparque y Ezeiza.
Uno de los puntos más prácticos que planteó Airwayz tuvo que ver con el costo. Si a una inteligencia artificial se le pregunta cómo defender una ciudad de la mejor manera, señaló la empresa, va a recomendar una cantidad irreal de sistemas de defensa aérea y de radares. La respuesta sería técnicamente correcta y completamente impagable.
Airwayz eligió el camino opuesto. Su IA propietaria parte del hardware que el operador ya tiene. En la práctica, le dice al cliente: esto es lo que tenés y esto es lo que puedo hacer con eso.
Si el cliente quiere más protección, el sistema detalla qué hardware adicional haría falta para alcanzar cada nueva capa de seguridad. También informa el costo de cada una de esas decisiones, de modo que el comprador sepa cuánto paga por cada salto de capacidad.
Para construir esas recomendaciones, la IA formula dos preguntas en cada escenario. La primera es cuál es el presupuesto real. La segunda es cuáles son las amenazas relevantes para ese lugar puntual.
Una base militar en Europa del Este, una central eléctrica en Medio Oriente y un puesto del ejército en la Colombia rural enfrentan peligros muy distintos. También disponen de recursos muy diferentes. No tiene sentido aplicarles la misma receta.
El enfoque de Airwayz apunta a construir la mejor defensa posible dentro de esas restricciones reales. La alternativa, un esquema ideal, suele quedar en un documento de planeamiento y nunca llega a comprarse.
Para las fuerzas armadas y de seguridad de América Latina,
Bajada
El dron cambió la guerra moderna más rápido que casi cualquier arma anterior. En Ucrania, los drones FPV baratos y las municiones merodeadoras se
Resumen neutral
El dron cambió la guerra moderna más rápido que casi cualquier arma anterior. En Ucrania, los drones FPV baratos y las municiones merodeadoras se convirtieron en cazadores de blindados, defensas aéreas de alto valor, posiciones de artillería e infantería. En Medio Oriente