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España frente a su peor enemigo: La soberanía española no encuentra quien la defienda

2026-10-30 · Defensa.com
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Hace unas semanas lea un artculo del Magistrado Garca Castelln tratando de explicar a El Pas y a su colaborador Tahar Ben Jelloun que la geografa no siempre decide la soberana como pretenda el escritor marroqu. Lo primero que se me vino a la cabeza fueron Andorra y Llvia, pero luego pens en Gambia y Bangla Desh y me entr la melancola al ver cmo, para determinadas personas, parece vlida hasta la mentira ms grosera.

Empecemos por el principio y por eso djenme decirles que creo que el trmino nacin no me parece ni discutido, ni, sobre todo, discutible. Creo que es un sujeto poltico, jurdico e histrico conformado por un grupo social que se reconoce como tal toda vez que tiene o se arroga una identidad concreta puesto que comparte una cierta conciencia de pertenencia. Es, por tanto, una comunidad humana que aspira a organizar su vida de modo colectivo y de forma soberana.

Es por eso por lo que creo que el Magistrado est en lo cierto y que la soberana espaola est en un serio peligro. Un peligro que sealaba tambin, hace unas semanas, el periodista y escritor Jos Javier Esparza al afirmar que la soberana se defiende desde la propia nacin. Una afirmacin que es absolutamente cierta por cuanto en nuestro pas la soberana nacional reside en el pueblo espaol, del que emanan los poderes del Estado.

En Espaa, la peor de todas las amenazas que la acechan deriva, precisamente, de que muchos espaoles no saben qu quieren ser de mayores. Es ms, para un buen porcentaje de ellos, la soberana nacional no tiene sentido y hay muy pocos de nuestros compatriotas que sean conscientes de la importancia de defender la nacin frente a las amenazas, internas y externas, a las que se enfrenta. La soberana espaola no encuentra quien la defienda puesto que su problema estriba en si el pueblo espaol quiere ejercer o no dicha soberana.

Una parte del pueblo espaol no es consciente de la importancia de mantenerla a salvo por lo que todos corremos grave riesgo de atravesar el umbral de la desaparicin del patriotismo y con ello de permitir de una forma un tanto indolente la desaparicin de Espaa como nacin. Entiendo que es a eso a lo que se refera, el acadmico de la Lengua Arturo Prez Reverte, cuando deca no entender como hemos llegado a que uno de los pases con ms larga historia en Europa se vea contra las cuerdas acorralado por antipatriotas.

Tras esta introduccin, imagino que al lector no le parecer extrao que un militar espaol, una persona que ha jurado defender a Espaa con su sangre, considere de inters nacional reflexionar sobre el estado de la nacin en lo que respecta determinados conceptos bsicos como los de soberana y patriotismo. A menudo he dicho que, a lo largo de este primer cuarto de siglo y coincidiendo con la profesionalizacin de los ejrcitos, las Fuerzas Armadas se han visto arrastradas al desapego de la sociedad a la que sirven. Al menos parcialmente han visto como se tambaleaba el patriotismo y como iba creciendo paulatinamente la falta de voluntad de defender a Espaa de una parte importante de los espaoles.

Por cierto, ese desapego y esa falta de voluntad de autodefensa eran mucho menores cuando haba Servicio Militar Obligatorio, cuando se cumpla lo que dice la Constitucin en su artculo 30: Los espaoles tienen el derecho y el deber de defender a Espaa. Desde la desaparicin de la mili ya no se jura (o promete) bandera por lo que la mayora de los jvenes espaoles no han de comprometerse, ni se consideran concernidos, con la defensa de su patria.

Hace ya una generacin que los espaoles que no se integran en las Fuerzas Armadas o en algunas instituciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Guardia Civil, Polica Nacional) y se empean en prestar ese juramento tienen que buscar la forma, muchas veces impostada y siempre voluntaria, de hacerlo aun a sabiendas de que su juramento es, fundamentalmente, testimonial.

Me parece obvio sealar que todo esto est abocando a la sociedad espaola a la desaparicin de su patriotismo por lo que no cabe sorprenderse de lo que refleja un reciente informe de la OCDE que seala que solo el 6% de los espaoles considera la seguridad nacional como prioridad de las polticas pblicas del pas.

Eso mismo es lo que traslucan las encuestas que hasta hace unos aos (se cort el grifo cuando las respuestas dejaron de estar acordes con el relato) sola hacer el CIS. Unas encuestas en las que quedaba claro que la mayora de los espaoles se consideraba amenazada por cosas que solo tangencialmente tenan que ver con la soberana nacional y el patriotismo; cosas como el coste de la vida, la corrupcin, la situacin econmica, el paro o la inestabilidad financiera.

Hablemos pues de patriotismo y djenme que les diga que creo que la patria es la nacin vista desde la relacin afectiva, histrica y moral que establece quien forma parte de la comunidad humana que vive en ella. En suma, si el trmino nacin es de carcter jurdico, el trmino patria es de carcter sentimental.  Creo importante analizar la relacin entre estos dos trminos y el de soberana nacional como capacidad de decidir sobre lo propio de la nacin, por s misma y sobre s misma.  La soberana nacional no es refleja un sentimiento (como el de patria) ni una identidad (como el de nacin), es la plasmacin de una voluntad poltica y jurdica y por lo tanto conlleva un compromiso de autodefensa y supervivencia de la comunidad humana de la propia nacin.

Nuestra Constitucin, por ese motivo y en su artculo 8, dice que las Fuerzas Armadas deben defender su integridad territorial y su ordenamiento constitucional, justo despus de afirmar que deben garantizar la independencia y la soberana de Espaa como nacin. Segn las encuestas que antes mencionaba, a principios de siglo, cuando haba servicio militar obligatorio, 3 de cada 4 de nuestros compatriotas se sentan muy o bastante orgullosos de ser espaoles. Sin embargo esa cifra se haba reducido en ms de 15 puntos en 2018 por lo que no es de extraar que, en ese mismo ao, para casi un 40% de la poblacin espaola no significaran nada ni la bandera, ni el himno nacional.

De hecho, para muchos encuestados no haba justificacin alguna que pudiera merecer la pena sacrificar la vida por la patria. El nimo a defender a Espaa ante un ataque militar haba disminuido de forma tan drstica que el nmero de los que, con seguridad, estaran dispuestos a participar en esa defensa no alcanzaba, ni de lejos, el 40% de la poblacin.

Es ms, aquellos encuestados por el CIS entonces, como confirma mucho ms recientemente la OCDE, no crean que pudiera haber un riesgo para la seguridad nacional derivado de la posibilidad de conflictos armados con vecinos o menos vecinos. Seis de cada diez espaoles afirmaban que ese riesgo era poco relevante y crean que no haba pases extranjeros que pudieran llegar a representar una amenaza existencial para Espaa y, menos an, que pudiramos llegar a tener que enfrentarnos a ellos en un conflicto armado tal que justificase la utilizacin de las Fuerzas Armadas.

Con esos antecedentes hemos llegado a la situacin actual y la verdad es que creo que no nos debera sorprender el hecho de que, a pesar de haber visto en la televisin la guerra de Ucrania y a pesar de haber presenciado en directo una invasin del territorio nacional, menos de la mitad de los espaoles considere justificable que el Gobierno pueda llegar a aprobar la utilizacin de medios militares para defender la soberana e integridad de una parte inequvoca del territorio nacional, de Ceuta.

Evidentemente no ayuda a encontrar razones para justificar el empleo de la fuerza el hecho de que la persona que tiene la mxima responsabilidad de defender la soberana espaola, el presidente del Gobierno, est fundamentalmente preocupado por la salud de los invasores y la crisis migratoria que la inaccin del Estado ha causado. Mucho ms, desde luego, que por dar cumplimiento a la misin de defender a Espaa que, cuando prometi hacer g

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