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Desafíos para reactivar la minería de uranio e impulsar el Plan Nuclear Argentino - Radar Austral

2025-12-09 · Santiago Vera García
Radar Austral

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Desafíos para reactivar la minería de uranio e impulsar el Plan Nuclear Argentino

Argentina busca reinsertarse en el mercado global de la energía nuclear a través de una serie de proyectos estratégicos impulsados por el gobierno nacional. Sin embargo, aún deben superarse algunos obstáculos clave.

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• Argentina

• 9 de diciembre de 2025

El potencial de Argentina en el mercado global de la energía nuclear está en aumento. Gracias al desarrollo tecnológico y al capital humano de alto nivel acumulado, el país no solo diseña, sino que también exporta reactores nucleares de investigación y de producción de radioisótopos para uso médico. Al mismo tiempo, se encuentra en un proceso de expansión de sus fronteras ya que tiene previsto construir, y eventualmente exportar, reactores modulares de potencia.

Asimismo, Argentina cuenta con tres centrales nucleares en operación (Atucha I, Atucha II y Embalse), que en 2024 aportaron el 7,35% de la energía suministrada al sistema eléctrico nacional. Además, en organismos e instituciones del país se forman especialistas de primer nivel que posicionan a Argentina como referente internacional en materia nuclear.

Sin embargo, desde 1997 que el país no extrae una sola tonelada de uranio de su suelo, a pesar de tener recursos descubiertos, fundamentalmente, en la región patagónica. Para sostener sus centrales nucleares, el país importa alrededor de 220 toneladas anuales, lo que sólo en agosto de 2025 implicó un déficit de casi USD 24 millones en la balanza minera.

Por este motivo, y con vistas a hacer valer el peso argentino en el mercado nuclear global, el gobierno nacional lanzó en diciembre de 2024 el Plan Nuclear Argentino. Este incluye la construcción de reactores modulares pequeños y el desarrollo de las reservas de uranio para satisfacer la demanda interna y posicionar a Argentina como exportador de combustibles nucleares de alto valor.

Sin embargo, este camino se encuentra obstaculizado por conflictos sindicales, denuncias por “fuga de cerebros” y tensiones en relación con la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina (NA-SA), operadora de las tres centrales nucleares argentinas.

El Plan Nuclear Argentino

El Plan Nuclear Argentino avanza en distintas fases. En primer lugar, apuesta a construir cuatro reactores modulares pequeños ACR-300, los cuales ya tienen patentes registradas por INVAP en Estados Unidos, en el predio destinado originalmente a Atucha III. El objetivo es que el primer reactor entre en funcionamiento en 2030 y que, una vez completa, esta nueva planta genere 1,2 GW de energía (300 mega watts cada uno).

Diseño conceptual del ACR-300

Cabe resaltarse que el mundo está virando hacia reactores más pequeños que los tradicionales por diversos motivos: escala, costos y flexibilidad. Esto le abriría a la Argentina una ventana de oportunidad para exportar un producto de alto valor agregado y que requiere un know how especializado.

En segundo lugar, Demian Reidel, titular del Consejo Nuclear Argentino y presidente de NA-SA, y quien además lidera el Plan Nuclear Argentino, explicó que el plan plantea un “modelo Gillette”, el cual consiste en exportar reactores junto con la firma de contratos de provisión de combustible nuclear producido en Argentina.

“De la misma forma en que te venden la maquinita de afeitar y los repuestos, podemos aprovechar la comercialización de estos reactores modulares para venderlos con un compromiso de compra de uranio argentino, mineral del que tenemos cuantiosas reservas, pero que está totalmente desaprovechado”, afirmó.

Para lograr la exportación de combustible nuclear argentino, el Gobierno prevé desarrollar las reservas nacionales de uranio. El objetivo inicial es abastecer las centrales nucleares ubicadas en territorio nacional, en vez de depender de las importaciones; para luego pasar a la exportación.

Por último, la última etapa del plan supone la construcción de centros de procesamiento de datos, los cuales son grandes consumidores energéticos, a partir de un marco de provisión de energía nuclear estable y libre de emisiones.

“El Plan Nuclear no es solo para Argentina. Es la nueva revolución tecnológica para el mundo, es el futuro”, sentenció Reidel.

Demian Reidel, titular del Consejo Nuclear Argentino y presidente de  NA-SA

Para ello, el Gobierno nacional ha optado por la apertura a la inversión privada. A pesar de que el diseño original y la patente del ACR-300 es del INVAP, es la empresa estadounidense Meitner Energy la que está financiando parcialmente la investigación y el desarrollo de este reactor en Argentina. «El Estado elefante blanco quedó atrás. Aquí no hay burocracia asfixiante sino máximo esfuerzo. El proyecto estará 100% financiado con capital privado«, señaló Reidel.

Reactivación de la minería de uranio

Según la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el país cuenta con 36.483 toneladas de uranio (tU) en recursos identificados recuperables, suficientes para 150 años al consumo actual. No obstante, la última instalación que permaneció operativa fue el Complejo Minero Fabril San Rafael (renombrado como “Sierra Pintada”), cuya producción cesó en 1997.

Gran parte del potencial minero se encuentra en la Patagonia, que cuenta con 14 de los 18 proyectos de uranio registrados en la base de la Secretaría de Minería de la Nación. Chubut lidera este movimiento en pos del uranio con los yacimientos más prometedores. Entre ellos se encuentra Cerro Solo, uno de los mayores del país, controlado por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Por sí solo, este proyecto podría abastecer las centrales nucleares argentinas y generar excedentes exportables, en tanto cuenta con recursos medidos e indicados estimados en 4.420 tU y recursos inferidos estimados en 3.760 tU, con un potencial de producción de entre 500 y 550 toneladas anuales.

No obstante, la legislación provincial impone una restricción importante a salvar: la Ley 5.001 prohíbe la minería a cielo abierto que implique la utilización de cianuro. Ante esto, el Gobierno provincial, que reclama a la CNEA que el restituya a la provincia las minas de uranio, sostiene que el uranio podría explotarse con métodos alternativos.

Por otro lado, en Río Negro, el yacimiento Ivana, que forma parte del proyecto Amarillo Grande -propiedad del consorcio Blue Sky Uranium/Corporación América- es el más avanzado del país y podría entrar en producción antes de 2030. Este permitiría la extracción de mineral con altos niveles de uranio a menos de 20 metros de profundidad, a contraposición de otros cuyas riquezas se encuentran cientos de metros de la superficie.

La canadiense Blue Sky Uranium completó recientemente el estudio geofísico e identificó una anomalía que sugiere la presencia del mineral en el yacimiento Ivana. “Esperamos probar este objetivo prospectivo en nuestra próxima fase de perforación exploratoria”, manifestó Nikolaos Cacos, presidente de la empresa, que integra la joint venture Ivana Minerales junto a su socia local, la Corporación América. En su totalidad, el Proyecto Amarillo Grande es el más grande del país, con 7.710 tU en recursos medidos e indicados, además de 1.723 tU en recursos inferidos.

Guillermo Pensado, a

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