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Trump se retira de Irak: empieza otra batalla Ignacio Montes de Oca hace 6 horas 13 min de lectura Por Ignacio Montes de Oca Estados Unidos terminó este 30 de septiembre de 2026

2026-10-16 · Ignacio Montes de Oca
Pucará Defensa

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Trump se retira de Irak: empieza otra batalla

Trump se retira de Irak: empieza otra batalla

Ignacio Montes de Oca

hace 6 horas

13 min de lectura

Por Ignacio Montes de Oca

Estados Unidos terminó este 30 de septiembre de 2026 su retirada militar de Irak. El último contingente abandonó la base aérea de Erbil y puso fin a la presencia militar permanente que comenzó con la invasión del 20 de marzo de 2003.

El ciclo no fue continuo: Washington retiró sus tropas en 2011 y regresó en 2014 para combatir al Estado Islámico. En términos históricos, sin embargo, transcurrieron 23 años, 6 meses y 10 días desde el comienzo de la invasión hasta la salida definitiva. Esta vez no hubo escenas de caos como las que acompañaron la retirada de Afganistán. El repliegue fue ordenado. El vocero del Pentágono, Sean Parnell, habló de una “salida ordenada” y el Pentágono trasladó a Jordania el cuartel general de la misión contra ISIS.

La decisión política que terminó de cerrar el proceso fue de Donald Trump. El 14 de julio, durante una reunión con el primer ministro iraquí Ali al-Zaidi en la Casa Blanca, Trump afirmó que Estados Unidos ya no necesitaba mantener tropas en Irak, y confirmó que los militares estadounidenses abandonarían el país antes del 30 de septiembre. “No creemos que necesitemos tener allí a los militares”, sostuvo. Al-Zaidi confirmó que las tropas estadounidenses saldrían mientras las empresas norteamericanas continuarían operando en Irak. El Pentágono, posteriormente, ratificó que se estaba ejecutando el acuerdo alcanzado anteriormente con Bagdad.

La historia, sin embargo, tiene una controversia política que conviene precisar. Cuando comenzaron las conversaciones con Bagdad a inicios de 2024, la administración Biden negó que existiera una decisión ya tomada para retirar las tropas estadounidenses. Pero en septiembre de 2024, Washington y Bagdad anunciaron formalmente el calendario: la misión de la coalición terminaría y las fuerzas estadounidenses abandonarían progresivamente Irak hasta completar la transición a fines de 2026. Reuters informó entonces que el acuerdo contemplaba retirar buena parte de los aproximadamente 2.500 militares estadounidenses que había en el país y mantener temporalmente una presencia en Erbil para apoyar las operaciones contra ISIS en Siria.

Por eso, el reparto político es claro: Biden negoció el calendario y Trump ordenó y ejecutó la salida definitiva. La diferencia es importante porque Trump puede presentar el repliegue como parte de su política de terminar con las llamadas “guerras eternas”, aunque el proceso institucional que desembocó en la salida comenzó durante la administración anterior.

La comparación con Afganistán también necesita una precisión. Trump firmó el acuerdo con los talibanes en Doha el 29 de febrero de 2020. La retirada de Afganistán se concretó en agosto de 2021 bajo Biden, y terminó con el colapso del gobierno aliado y escenas de caos en el aeropuerto de Kabul. Irak fue diferente: el retiro se produjo después de una negociación de dos años, con un gobierno nacional que mantiene el control de sus principales instituciones y con las fuerzas iraquíes asumiendo formalmente la responsabilidad de la seguridad.

La magnitud del cambio se entiende al mirar el tamaño que tuvo alguna vez la presencia estadounidense. En 2007, durante el pico de la guerra, Estados Unidos llegó a tener unos 170.000 militares desplegados en Irak. En 2026 quedaban apenas unos cientos, concentrados fundamentalmente en el norte kurdo: las cifras varían según la fuente, ya que se habla de menos de 200 hacia este verano, mientras que NPR consigna unos 1.500 efectivos en la zona kurda tras el retiro del resto del país en enero.

La retirada final no fue, por lo tanto, la salida de una fuerza comparable con la que invadió el país en 2003, sino el cierre de la última estructura militar permanente que Washington conservaba después de la derrota territorial de ISIS.

El balance humano explica la escala histórica del cierre. Según el proyecto Costs of War de la Universidad Brown, murieron 4.599 militares estadounidenses durante las guerras de Irak. El mismo estudio calculó entre 186.694 y 210.038 civiles iraquíes muertos directamente por la violencia y entre 48.337 y 52.337 integrantes de las fuerzas militares y policiales iraquíes fallecidos.

A esas cifras hay que agregar a los contratistas civiles. El proyecto Costs of War estimó aproximadamente 3.650 contratistas muertos, mientras distintas reconstrucciones de las bajas de empresas privadas situaron los heridos en decenas de miles.

El costo financiero fue todavía mayor. Brown calculó que las guerras de Irak y Siria implicaron aproximadamente 1,79 billones de dólares de gasto presupuestario hasta 2023 y que, al incorporar las obligaciones futuras de atención médica y discapacidad de los veteranos hasta 2050, el costo alcanzaría unos 2,89 billones de dólares. Esta última cifra no corresponde exclusivamente a Irak: incluye también los costos de la guerra contra ISIS en Siria. Brown advierte además, que su cálculo no incorpora todos los costos asumidos por los aliados de Estados Unidos.

A eso se sumaron decenas de miles de millones de dólares destinados a reconstruir Irak, entrenar sus fuerzas de seguridad, levantar infraestructura y sostener instituciones estatales. La Oficina del Inspector General Especial para la Reconstrucción de Irak supervisó programas estadounidenses por más de 60.000 millones de dólares.

Pero el costo de la guerra no termina con las tropas que regresan. Estados Unidos deja atrás una infraestructura militar construida durante más de dos décadas. Algunas instalaciones fueron transferidas al gobierno iraquí y otras fueron desmanteladas o abandonadas. Entre las posiciones utilizadas durante años estuvieron Ain al-Asad, Balad y las instalaciones militares próximas a Bagdad y Erbil. El valor de lo transferido no se limita a los edificios: incluye comunicaciones, depósitos, infraestructura logística, sistemas de vigilancia y equipamiento.

Antes de completar el retiro, Washington también reforzó las capacidades de las fuerzas iraquíes mediante nuevos programas de asistencia militar por un valor de 800 millones de dólares. El objetivo es que la salida de las tropas no implique la ruptura de la relación de seguridad. La transición prevista por Washington y Bagdad es hacia una asociación bilateral que incluye entrenamiento, intercambio de inteligencia, mantenimiento y venta de armamento.

La diferencia fundamental está precisamente ahí: Estados Unidos se retira militarmente de Irak, pero no abandona Irak. Aquí hay una política de estado compartida por Biden y Trump.

La salida de soldados no implica el fin de la cooperación de seguridad. El Comando Conjunto de la Operación Inherent Resolve terminó su misión dentro de Irak, pero continúa operando desde Jordania para combatir a ISIS en Siria. El propio CENTCOM confirmó que la fuerza conjunta quedó instalada en territorio jordano y que continuará apoyando las operaciones contra el Estado Islámico junto con sus socios regionales.

La retirada tampoco significa simplemente que desaparezcan tropas. También desaparecen capacidades. Estados Unidos retiró de Erbil sus sistemas Patriot, utilizados para detectar e interceptar misiles y drones. Es un dato particularmente importante porque Irak todavía no tiene una red de defensa aérea equivalente. Fuentes estadounidenses y kurdas advirtieron que la región queda más expuesta a ataques iraníes y de las milicias aliadas de Teherán.

Bagdad intenta cerrar ese agujero mediante nuevas compras de radares y sistemas de defensa aérea a Estados Unidos, Corea del Sur y Turquía. Pero el reemplazo llevará tiempo. La consecuencia inmediata es que Irak asume formalmente el control de su espacio aéreo sin disponer todavía de todas las herramientas para defenderlo.

El problema no es solamente cuántos soldados estadounidenses se van, sino qué capacidades

Bajada

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Resumen neutral

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