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Lockheed Martin y el Departamento de Guerra de Estados Unidos han anunciado un acuerdo marco para organizar durante diez años la producción y el sostenimiento del caza F-35 Lightning II. La iniciativa contempla la adquisición de 850 aviones para las Fuerzas Armadas estadounidenses, junto con repuestos iniciales, kits de modificación y servicios de mantenimiento, además de los pedidos de clientes internacionales correspondientes a los lotes de producción 21 a 30.
El acuerdo pretende proporcionar mayor previsibilidad a la fabricación del avión y a la gestión de su cadena de suministro, así como reducir los costes mediante compras de mayor volumen. La compañía mantendrá una cadencia de producción de 156 aeronaves anuales, según la nota de prensa de Lockheed Martin.
No obstante, el marco todavía no constituye una adjudicación definitiva. La formalización del contrato depende de que el Congreso autorice la contratación plurianual y apruebe las partidas presupuestarias correspondientes. Una vez cumplidas esas condiciones, la Oficina del Programa Conjunto del F-35 y Lockheed Martin deberán concretar los términos contractuales, los precios y los calendarios de producción y entrega.
Un modelo plurianual para estabilizar la producción
El nuevo marco pretende sustituir la incertidumbre asociada a la contratación anual por una planificación a largo plazo que permita a Lockheed Martin y sus proveedores organizar sus inversiones, adquirir materias primas y componentes en mayores cantidades y reducir los cuellos de botella logísticos.
La compañía sostiene que la previsibilidad de la demanda facilitará la compra anticipada de piezas críticas y reducirá los tiempos de suministro. El objetivo es mejorar la disponibilidad de los aviones mediante una mayor continuidad en el abastecimiento de repuestos y en los trabajos de reparación, uno de los aspectos que condicionan el sostenimiento de una flota de combate.
El acuerdo también integra la adquisición de los aviones con la compra de repuestos iniciales, kits de modificación y servicios de sostenimiento durante diez años. Este planteamiento pretende aprovechar economías de escala y obtener descuentos por volumen, además de ofrecer al Departamento de Defensa una mayor capacidad para anticipar el coste de mantener operativa la flota.
Lockheed Martin calcula que el programa respaldará alrededor de 317.000 puestos de trabajo en Estados Unidos y generará aproximadamente 79.000 millones de dólares en actividad económica anual durante la próxima década. Estas cifras son estimaciones de la empresa vinculadas al impacto industrial del programa, no el valor económico del contrato.
El presidente y consejero delegado de Lockheed Martin, Jim Taiclet, ha señalado que la estabilidad que proporciona el marco plurianual permitirá realizar inversiones anticipadas para ampliar la capacidad industrial, mejorar la eficiencia y reforzar la resiliencia de la cadena de suministro.
"Nuestro nuevo marco plurianual brinda a los proveedores la estabilidad necesaria para planificar el futuro e invertir con confianza, mejorando la preparación operativa de toda la flota de F-35", declaró OJ Sanchez, presidente de Lockheed Martin Aeronautics. "Esto, sumado a las inversiones que Lockheed Martin está realizando en el fondo global de repuestos, se traducirá directamente en mayores índices de operatividad y una cadena de suministro más resiliente: capacidades fundamentales que el personal militar necesita para cumplir con la misión actual y prepararse para las amenazas del futuro".
El sostenimiento, una parte central del acuerdo
La iniciativa no se limita a la fabricación de nuevos aviones. Los servicios de sostenimiento y los kits de modificación constituyen una parte esencial del marco, cuyo objetivo es mejorar la disponibilidad operativa de los F-35 ya entregados y de los que se incorporen durante la próxima década.
El programa incluye inversiones en capacidad industrial y logística, además de medidas para mejorar la visibilidad sobre las existencias de repuestos y los indicadores de disponibilidad. Según Lockheed Martin, la integración de datos presupuestarios, inventarios y métricas operativas permitirá adoptar decisiones más informadas sobre la asignación de recursos.
El acuerdo se enmarca en los esfuerzos del Departamento de Guerra para mejorar la disponibilidad de los cazas, afectada por problemas de suministro de piezas, capacidad de mantenimiento y retrasos en determinados trabajos de modernización. La estabilidad de la demanda podría ayudar a reducir algunas de estas limitaciones, aunque sus efectos dependerán de la ejecución del programa y de que se materialicen las inversiones previstas.
El sostenimiento del F-35 representa además una actividad de largo recorrido para Lockheed Martin y su red internacional de proveedores. La flota está distribuida entre Estados Unidos y numerosos países aliados y socios, por lo que la disponibilidad de repuestos y la capacidad de reparación tienen repercusiones que trascienden las necesidades de las fuerzas estadounidenses.
Los clientes internacionales también entran en el marco
El acuerdo abarca los pedidos internacionales correspondientes a los lotes 21 a 30, además de las adquisiciones estadounidenses. El modelo plurianual busca generar economías de escala que beneficien a los operadores extranjeros mediante una cadena de suministro más estable y una mayor previsibilidad industrial.
Lockheed Martin sostiene que la contratación a largo plazo permitirá reducir costes y reforzar el sostenimiento de la flota global. La compañía también señala que el modelo no modifica el proceso de asignación de los puestos de producción a los distintos clientes internacionales, cuya coordinación seguirá correspondiendo a la Oficina del Programa Conjunto del F-35.
Para los países operadores, la evolución del acuerdo será relevante por sus posibles efectos sobre los precios, los plazos de fabricación y la disponibilidad de componentes. Sin embargo, mientras no se formalicen los contratos y sus condiciones económicas, no puede determinarse qué ahorro concreto obtendrá cada cliente ni cómo se distribuirán los beneficios del nuevo modelo.
El anuncio tampoco implica un aumento inmediato de la producción anual: la cadencia prevista continúa en 156 aviones. El cambio principal reside en la planificación plurianual, la integración del sostenimiento y la posibilidad de organizar con mayor anticipación las inversiones y los pedidos a proveedores.
La autorización del Congreso, el siguiente paso
El principal condicionante del acuerdo es su aprobación legislativa. Lockheed Martin y la Oficina del Programa Conjunto deberán negociar los términos finales una vez que el Congreso autorice la contratación plurianual y proporcione la financiación necesaria. Hasta entonces, el marco anunciado establece las bases para una futura adjudicación, pero no sustituye los contratos formales.
La propuesta forma parte de la estrategia estadounidense para aumentar la previsibilidad de los programas de armamento y reforzar la base industrial de defensa. En el caso del F-35, el objetivo es coordinar la fabricación de los aviones con el suministro de repuestos, las modificaciones y el mantenimiento, en lugar de gestionar estas actividades mediante decisiones aisladas y ciclos presupuestarios anuales.
La materialización del acuerdo dependerá de la autorización legislativa, la financiación y la negociación de los términos económicos. Una vez formalizado, el marco permitirá establecer las condiciones definitivas para la producción y el sostenimiento de los 850 cazas estadounidenses previstos, así como para los pedidos internacionales incluidos en el programa.
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Lockheed Martin y el Departamento de Guerra de Estados Unidos han anunciado un acuerdo marco para organizar durante diez años la producción y
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Lockheed Martin y el Departamento de Guerra de Estados Unidos han anunciado un acuerdo marco para organizar durante diez años la producción y el sostenimiento del caza F-35 Lightning II . La iniciativa contempla la adquisición de 850 aviones para las Fuerzas Armadas