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La capacidad de proyectar poder aéreo desde el mar constituye uno de los principales atributos de un grupo aeronaval embarcado. En esa dirección, la Armada Italiana (Marina Militare) puso a prueba las capacidades de largo alcance de sus cazas furtivos F-35B, operados tanto por la Marina Militare como por la Aeronautica Militare operados desde el portaaviones Cavour, durante el ejercicio multinacional Neptune Strike 26. La actividad combinó aviación de combate de quinta generación y operaciones marítimas, con el objetivo de fortalecer la interoperabilidad, la preparación operativa y la disuasión de los aliados de la OTAN.
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Cazas F-35B operando desde el portaaviones Cavour
Las operaciones se desarrollaron desde el portaaviones Cavour (C 550), uno de los principales medios de proyección aeronaval de Italia. El buque está diseñado para operar aeronaves de despegue corto y aterrizaje vertical, gracias a su amplia cubierta de vuelo y su rampa de proa tipo ski-jump. La integración de los F-35B junto a los Harrier en esta plataforma constituye un componente central de las capacidades expedicionarias italianas, al combinar la movilidad de un grupo aeronaval con las prestaciones de los cazas furtivos.
Durante las misiones de largo alcance, los F-35B italianos participaron en actividades destinadas a poner a prueba la integración del poder aéreo de quinta generación con las operaciones marítimas. La participación de aeronaves de la Marina y la Fuerza Aérea permitió destacar la coordinación entre ambas instituciones y su contribución a las actividades aliadas. Estas operaciones también se vincularon con los objetivos de preparación y disuasión promovidos por la OTAN, en un contexto de creciente relevancia de la cooperación militar entre sus miembros.
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Cazas F-35B junto a Harrier operando desde el portaaviones Cavour
El ejercicio Neptune Strike 26 es una actividad multinacional de vigilancia reforzada liderada por las Fuerzas Navales de Ataque y Apoyo de la OTAN (STRIKFORNATO), que contempla misiones conjuntas de empleo de fuegos y efectos en diferentes regiones de Europa. Además de las actividades italianas, en el mar Báltico se llevaron a cabo operaciones aéreas con cazas franceses Rafale y británicos F-35B, estos últimos desplegados desde el portaaviones HMS Prince of Wales, que opera en el mar de Noruega. También se realizaron ejercicios de fuego simulado aire-tierra en Finlandia y actividades de adiestramiento con baterías navales de misiles de superficie a superficie en el golfo de Finlandia.
En ese escenario, la participación italiana con sus F-35B demuestra la importancia de combinar plataformas embarcadas, aviación de combate y procedimientos comunes para mejorar la preparación operativa de la Alianza. Neptune Strike 26 también pone de relieve el papel de los portaaviones y de los cazas de quinta generación en la ejecución de misiones coordinadas en distintos escenarios europeos.
*Créditos de las imágenes: OTAN.-
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