
Contenido original
En una entrevista reciente con Newsmax, el presidente Donald Trump hizo una serie de declaraciones sobre la guerra en Ucrania que combinan datos imprecisos, teorías ya desmentidas, ecos de la propaganda rusa y simplificaciones engañosas. Lo que sigue es un repaso de sus dichos más polémicos, cotejados con datos verificables de fuentes oficiales, organismos internacionales y especialistas.
Afirmación 1: “Los tanques subiendo por la autopista directamente a Kyiv tenían al general, que obviamente no era un general muy bueno, no hizo un giro a la derecha hacia el campo de cultivo... Dicen que se metió directamente en el barro. si no hubieran tomado ese giro a la derecha hacia la tierra, en lugar de subir por una autopista de concreto, habría terminado en un día.”
Ese relato es un recorte que no soporta ni el análisis militar ni la lógica elemental. El barro del valle del río Irpin, al oeste de Kyiv, efectivamente entorpeció a algunos blindados rusos, pero eso no bastó para hacer fracasar la ofensiva. Las tropas rusas que entraron desde Bielorrusia sí circularon por las rutas principales y cubrieron por tierra unos 150 kilómetros hasta las afueras de la capital durante la primera fase de la batalla. La historia del giro a la derecha es tan floja que ni los propagandistas rusos se atreven a defenderla, y menos todavía la idea de que la guerra “habría terminado en un día”.
Los especialistas explican la derrota rusa en Kyiv por fallas logísticas de fondo, una coordinación deficiente y la resistencia feroz de los ucranianos, que levantaron defensas preparadas, usaron los obstáculos del terreno y mostraron gran capacidad de mando orientada a cumplir la misión. A eso se suma que Rusia nunca consiguió superioridad aérea y que las fuerzas ucranianas le negaron el control del aeropuerto de Hostomel, clave en el plan de tomar Kyiv rápido. El barro fue un contratiempo, no la causa principal.
Afirmación 2: “Zelensky no es un buen tipo para nosotros para tratar... Él no quiere llegar a un acuerdo. Dice que quiere llegar a un acuerdo, pero no lo sabe”.
Aquí Trump incurre en una falsa dicotomía: plantea la relación con Ucrania como una disyuntiva entre regalarle dinero o hacérselo pagar, sin considerar alternativas como ayuda condicionada a reformas, asistencia en especie o préstamos reembolsables.
Zelensky expresó muchas veces su voluntad de negociar, aunque con condiciones claras. En octubre de 2022 firmó un decreto que declaraba formalmente “imposible” dialogar con Vladimir Putin, luego de que Rusia anunciara la anexión de cuatro regiones del sur y el este de Ucrania. No es que rechace negociar: se niega a sentarse con Putin después de anexiones ilegales y a aceptar términos de rendición que juzga inadmisibles y que la Constitución ucraniana no permite concretar.
La norma que impide ceder territorio es el Artículo 2 de esa Constitución, que establece que “la soberanía de Ucrania se extiende a todo su territorio”, que el país es un Estado unitario y que “el territorio de Ucrania dentro de sus fronteras actuales es indivisible e inviolable”. El Artículo 17 lo refuerza al disponer que “la protección de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania... es la función más importante del Estado y asunto de todo el pueblo ucraniano”, lo que vuelve aún más firme el veto a cualquier cesión.
El plan de paz de diez puntos de Zelensky pide el retiro de las tropas rusas, el fin de las hostilidades y la restitución de las fronteras ucranianas con Rusia, condiciones coherentes con el derecho internacional y la Carta de la ONU. Decir que Zelensky “no quiere un acuerdo” pasa por alto que fue Rusia quien rompió los acuerdos de Minsk y quien rechazó de manera sistemática las propuestas de alto el fuego.
Afirmación 3: “Biden dio cientos de miles de millones de dólares, probablemente $350 mil millones en equipo y dinero en efectivo a Ucrania”.
La cifra de 350.000 millones está muy inflada. Según datos del Congreso de Estados Unidos, hasta ahora se aprobaron cerca de 174.200 millones de dólares en fondos suplementarios de emergencia para responder a la invasión rusa, de los cuales 110.700 millones (64%) fueron al Departamento de Defensa y actividades vinculadas. Eso significa que también salieron beneficiados, de manera colateral, la industria militar estadounidense, que cobró los contratos; el programa de retiro de material, que se ahorró el costo de dar de baja los equipos enviados a Ucrania; y el Pentágono, que modernizó su arsenal gracias a este esquema. Ucrania se favoreció, pero además vio cortada esa asistencia cuando Trump volvió al poder.
La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO) confirma que en los años fiscales 2022 y 2023 se aprobaron unos 113.400 millones de dólares, de los cuales se habían desembolsado unos 67.500 millones el 31 de diciembre de 2023. Los “350.000 millones en efectivo” que menciona Trump no figuran en ningún registro oficial.
Afirmación 4: “Biden les estaba dando misiles, y se estaban vendiendo en el mercado abierto después de que llegaron a Ucrania”.
Es una acusación grave lanzada sin una sola prueba, con la expectativa de que la falta de una refutación inmediata la haga pasar por cierta. No hay evidencia verificada de que las armas que Estados Unidos envió a Ucrania se estén revendiendo en masa en mercados abiertos. Los señalamientos sobre tráfico ilegal provienen sobre todo de fuentes rusas, como la delegación de Moscú ante la ONU, que sostuvo que la militarización de la OTAN provocó un aumento “sin precedentes” del comercio ilegal de armas occidentales, declaraciones sin verificación independiente.
Lo que sí está documentado es que Rusia difundió desinformación sobre el desvío de armas dentro de su campaña de propaganda. La comunidad de inteligencia occidental y los organismos de control de exportaciones no confirmaron un patrón sistemático de reventa de armamento estadounidense en Ucrania, y Trump tampoco cita ninguna fuente oficial que respalde su dicho.
Afirmación 5: “Si me dices que Zelensky está otra vez disparando a refinerías, todo lo que está haciendo es hacer que el precio del petróleo mundial sea más alto... Creo que eso es una deshonra”.
Los ataques ucranianos a refinerías rusas sí influyeron en el mercado mundial del diésel, pero la relación de causa y efecto es más compleja de lo que sugiere Trump. Según la BBC, el presidente culpó a Ucrania por la caída de las exportaciones rusas de diésel y la suba de precios. El propio Zelensky negó que los ataques sean la causa principal y apuntó a factores como la situación en el estrecho de Ormuz y otras tensiones geopolíticas.
Además, el conflicto en Medio Oriente dañó seriamente las refinerías de esa región, lo que redujo la capacidad global de refinación y agravó la escasez de diésel. El encarecimiento responde entonces a varios factores a la vez y no solo a los ataques ucranianos. Golpear las refinerías rusas es una estrategia militar legítima para degradar la capacidad energética del enemigo, y su efecto sobre los precios globales es una consecuencia indirecta, no el objetivo.
Afirmación 6: “Están perdiendo en promedio 25.000. Ahora ese número está subiendo a 32.000... mayormente hombres, mayormente militares”.
Las estimaciones de bajas rusas varían según la fuente, pero las cifras de Trump no encajan con los datos disponibles. Según análisis independientes, las pérdidas rusas (muertos y heridos) fueron las siguientes:- 2022: aproximadamente 106.700 bajas
- 2023: aproximadamente 253.200 bajas
- 2024: aproximadamente 430.700 bajas
Si se cuentan solo los soldados rusos muertos, una investigación periodística estimó cerca de 20.000 en 2022, entre 47.000 y 53.000 en 2023 y casi 100.000 en 2024. El promedio de bajas totales en 2024 fue de unas 1.180 por día, es decir, unas 35.400 al mes. Las cifras de Trump (25.000 a 32.000) son verosímiles como promedio mensual de bajas totales, pero él las presenta como si fueran muertos, lo que reduce a la mit
Bajada
En una entrevista reciente con Newsmax, el presidente Donald Trump hizo una serie de declaraciones sobre la guerra en Ucrania que combinan datos
Resumen neutral
En una entrevista reciente con Newsmax, el presidente Donald Trump hizo una serie de declaraciones sobre la guerra en Ucrania que combinan datos imprecisos, teorías ya desmentidas, ecos de la propaganda rusa y simplificaciones engañosas. Lo que sigue es un repaso de sus dichos