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La Armada y Navantia trabajan conjuntamente en el diseño de una nueva fragata, una evolución de la actual F110, con capacidades reforzadas de defensa aérea y antimisil, con el fin de extender la actual clase F110 Bonifaz.
Los trabajos parten de los Requisitos de Estado Mayor (REM) establecidos por la Armada para el desarrollo de una futura capacidad en el marco de su documento Armada 2050 y toman como referencia el programa F110, actualmente en desarrollo, según explica Navantia.
La futura configuración, denominada F110 IAMD (Integrated Air and Missile Defence), evolucionará esta plataforma para incrementar de forma sustancial sus capacidades de defensa antiaérea y antimisil, manteniendo al mismo tiempo la versatilidad, las capacidades antisubmarinas y antisuperficie y la arquitectura digital que caracterizan a la nueva generación de fragatas.
El objetivo es disponer, explica Navantia, de una plataforma capaz de hacer frente de manera coordinada y simultánea a una amplia gama de amenazas aéreas y de misiles balísticos y de crucero, así como de asumir cometidos de defensa de área, escolta de unidades de alto valor y coordinación de la defensa aérea dentro de una agrupación naval. Su mayor velocidad y autonomía facilitarán además su integración en despliegues prolongados y en operaciones combinadas de elevada exigencia.
Nuevas capacidades para la Armada
Las futuras fragatas reforzarán las capacidades de la Armada en defensa aérea y antimisil, potencia de fuego, integración de sistemas y operación conjunta con aliados. Su diseño contempla una evolución tecnológica de la familia F110, con una arquitectura preparada para incorporar nuevas amenazas y sistemas de combate a lo largo de su vida operativa.
En el ámbito de la defensa aérea y antimisil, los buques contarán con una mayor capacidad para detectar, clasificar y seguir amenazas a larga distancia, así como para hacer frente de forma simultánea a múltiples objetivos. A ello se sumará una ampliación de la capacidad de lanzamiento vertical, concebida para integrar diferentes tipos de misiles y adaptar la configuración del armamento a las necesidades de cada misión.
Otro de los ejes será la evolución del sistema de combate Scomba Nueva Generación (NG), con una arquitectura alojada en la nube que permitirá integrar sensores, armas, sistemas autónomos (UxV), equipos del buque y enlaces de datos. Esta capacidad facilitará la creación de una imagen táctica compartida en la nube de combate naval y la coordinación de la defensa de una fuerza naval.
La interoperabilidad constituirá otro de los requisitos del diseño, con capacidad para integrarse en agrupaciones navales de la OTAN y la Unión Europea, intercambiar información y operar en redes conjuntas y entornos multidominio. La arquitectura abierta, escalable y cibersegura permitirá, además, incorporar nuevos sensores, sistemas de armas y soluciones frente a misiles de nueva generación y plataformas no tripuladas.
Las nuevas unidades mantendrán su carácter multimisión, con capacidades antisubmarinas, antisuperficie, de guerra electrónica y de respuesta frente a amenazas asimétricas. El diseño también contempla un espacio multimisión para instalar módulos específicos, operar con un segundo helicóptero y desplegar vehículos no tripulados.
En materia de sostenimiento, las fragatas incorporarán tecnologías como el Gemelo Digital, el mantenimiento basado en la condición y un sistema integrado de control de la plataforma. Estas herramientas permitirán anticipar incidencias, optimizar el mantenimiento y facilitar la formación de las dotaciones, con el objetivo de mejorar la disponibilidad operativa de los buques.
Las nuevas fragatas complementarán las capacidades de las cinco F110 actualmente en construcción y supondrán una evolución de esta familia, con especial atención al refuerzo de la defensa aérea y antimisil de la flota. Su configuración definitiva se concretará mediante la colaboración entre la Armada, el Ministerio de Defensa y Navantia, de acuerdo con los requisitos operativos y el correspondiente proceso de obtención.
Capacidad soberana e impulso industrial
Para Navantia, el desarrollo de estas nuevas fragatas permitirá dar continuidad a una línea de diseño y construcción naval de alta complejidad y reforzar la autonomía estratégica nacional. "El programa movilizará capacidades de ingeniería, integración de sistemas y apoyo al ciclo de vida, con la participación de la industria colaboradora, formada por más de 500 empresas de toda España, así como de centros tecnológicos y académicos", apunta el constructor naval.
"Las futuras fragatas darán continuidad a la familia F110, diseñada desde su origen para evolucionar y adaptarse a los cambios en las misiones y en las amenazas. Con ellas, la Armada podrá incorporar capacidades de nueva generación para proteger la Fuerza Naval, reforzar la disuasión y contribuir a la defensa colectiva, así como a las misiones europeas y aliadas", concluye la compañía.
Bajada
La Armada y Navantia trabajan conjuntamente en el diseño de una nueva fragata, una evolución de la actual F110 , con capacidades reforzadas de defensa
Resumen neutral
La Armada y Navantia trabajan conjuntamente en el diseño de una nueva fragata, una evolución de la actual F110 , con capacidades reforzadas de defensa aérea y antimisil, con el fin de extender la actual clase F110 Bonifaz . Los trabajos parten de los Requisitos de Estado Mayor