Ficha · Noticia · news-cc9c4439507b98ca

Antártida 2050. Inteligencia estratégica, poder polar y el rol que Argentina debe asumir en el Atlántico Sur - Radar Austral

2025-12-04 · Max L. Van Hauvart Duart
Radar Austral

Contenido original

Antártida 2050. Inteligencia estratégica, poder polar y el rol que Argentina debe asumir en el Atlántico Sur

La Antártida dejó de ser un vacío estratégico. Hoy es un tablero de competencia donde los actores prueban posiciones de inteligencia, logística y proyección futura. China, EE.UU., Rusia y potencias regionales como Australia y Reino Unido están aumentando su presencia científica, tecnológica y de forma indirecta militar. En este marco, Argentina enfrenta un dilema histórico: o se convierte en el actor central del Atlántico Sur y la puerta de entrada al continente blanco o pierde una oportunidad estratégica que no volverá a repetirse. Por Max L. Van Hauvart Duart.

• https://radaraustral.com/author/max-l-van-hauvart-duart/Max L. Van Hauvart Duart

• Antártida, Argentina

• 4 de diciembre de 2025

“Quien controle las rutas polares controlará el comercio del siglo XXI.”

— U.S. Naval War College, Report on Polar Strategy (2019)

La Antártida ya no es un desierto blanco

Durante décadas, la Antártida fue presentada como un continente remoto, aislado, “despolitizado” y protegido por un régimen jurídico internacional que parecía inmune a la geopolítica. El Tratado Antártico de 1959 y sus acuerdos posteriores garantizaron un orden centrado en la ciencia, la cooperación internacional y la prohibición de actividades militares. Pero ese orden, producto de la Guerra Fría, con actores nucleares buscando evitar un conflicto en la última frontera, está entrando en una etapa de tensión creciente.

El retroceso del hielo, documentado en múltiples informes del Scientific Committee on Antarctic Research (SCAR), está transformando no solo el ecosistema sino también el acceso marítimo, las rutas de navegación y las posibilidades logísticas. El Antarctic Climate Change and the Environment Reportde SCAR (2020) muestra que el calentamiento en la Península Antártica es uno de los más rápidos del planeta.

Este fenómeno altera los supuestos geopolíticos del Tratado Antártico respecto a más zonas accesibles por mar, rutas bioceánicas más transitables, mayor interés en recursos biológicos y minerales (aunque prohibidos, no dejan de ser observados), aumento de la presencia de bases de doble uso científico-militar y expansión de la infraestructura satelital y de comunicaciones.

La pregunta ya no es si habrá competencia en la Antártida, sino qué tipo de inteligencia, ciencia y logística estratégica tendrá Argentina para sostener su posición en el 2050.

El mapa estratégico internacional: poderes que avanzan hacia el hielo

La Antártida está dejando de ser territorio de cooperación absoluta. Está emergiendo como un espacio de competencia estratégica encubierta, donde las potencias expanden sus capacidades científicas, logísticas y tecnológicas bajo el paraguas de la legalidad científica, pero con implicancias directas para el poder global.

Este no es un análisis especulativo: los informes oficiales de Estados Unidos, China, Australia, Reino Unido y Rusia lo reconocen explícitamente. China es hoy la nación que más rápidamente amplía su infraestructura antártica. Su estrategia combina ciencia, logística avanzada y capacidades de observación espacial que pueden tener aplicaciones duales.

Pekín opera actualmente cuatro bases (Gran Muralla, Zhongshan, Kunlun y Taishan), y construye una quinta en el Mar de Ross. Entre las áreas más sensibles aparece la instalación de telescopios e interferómetros en Kunlun y Zhongshan (con potencial para control satelital), el uso de “ciencia” para justificar presencia extendida en la Península Antártica, el creciente interés en rutas logísticas trans-polares y la proyección hacia el Atlántico Sur a través de puertos en África y la Patagonia.

Para muchos analistas, China está construyendo capacidad logística “preparatoria” para un futuro donde el Tratado Antártico se reconfigure.

Estados Unidos considera el Ártico y la Antártida como espacios críticos para su supremacía marítima y satelital futura. Desde 2018, la Marina y la Guardia Costera de EE.UU. mencionan explícitamente a China y Rusia como competidores estratégicos en los polos. El Informe del Congreso Changes in the Arctic: Background and Issues for Congress (CRS, 2023) establece que Washington está expandiendo su flota de rompehielos, su infraestructura logística, su cooperación militar con aliados polares y sus redes de vigilancia espacial sobre polos.

En la Antártida, EE.UU. opera McMurdo (la mayor base del continente), Amundsen-Scott (Polo Sur) y Palmer Station. Además integra redes globales de inteligencia científica (sensores, satélites, radioastronomía) con implicancias de SIGINT. Washington ve a China como actor desestabilizador y considera que la proyección logística argentina, chilena y australiana será clave en los próximos 20/30 años.

Rusia, por otro lado, mantiene una presencia histórica importante en Bellingshausen, Vostok, Mirny y Progress. Tras la invasión de Ucrania, incrementó su actividad en zonas remotas del continente, y Estados Unidos ha expresado preocupaciones sobre el potencial militar de algunos sensores instalados por Moscú, especialmente aquellos capaces de monitorear actividades satelitales o radiocomunicaciones. En esta línea, busca mantener influencia en el Tratado Antártico y considera al continente un espacio clave para la investigación geofísica, las señales satelitales y las rutas marítimas futuras.

Reino Unido utiliza las Islas Malvinas como plataforma logística y militar avanzada en el Atlántico Sur, incluyendo radares, vigilancia marítima, almacenamiento de combustible y proyectores logísticos hacia la Península Antártica.

Australia, por su parte, administra la mayor reivindicación territorial en el continente y ha modernizado sus rompehielos (como el RSV Nuyina), redes de vigilancia ambiental y estaciones científicas con infraestructura dual. Ambos consideran el avance chino como amenaza estratégica.

Argentina: potencial, vulnerabilidad y oportunidad

Argentina es uno de los pocos países del mundo junto con Chile, Australia y Nueva Zelanda cuya posición geográfica le otorga una ventaja directa sobre el continente blanco. La proximidad de Tierra del Fuego, el control del Pasaje de Drake, la presencia histórica en el Tratado Antártico y una red de bases que datan de comienzos del siglo XX posicionan al país como actor natural del Atlántico Sur. Sin embargo, esa ventaja nunca se consolidó plenamente como un activo estratégico de inteligencia, logística y poder nacional.

Hoy, en un escenario de rivalidad creciente entre China, Estados Unidos y otras potencias, Argentina enfrenta una disyuntiva histórica: convertirse en un nodo polar relevante o quedar relegada como periferia del tablero internacional.

Argentina mantiene seis bases permanentes en la Antártida: Base Orcadas (la base más antigua del contine

← Noticias

Preguntas sobre Antártida 2050. Inteligencia estratégica, poder polar y el rol que Argentina debe asumir en el Atlántico Sur - Radar Austral

Ver todas las preguntas

DEF::RDY