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El lanzacohetes MBRL de la turca Roketsan se postula para el proyecto Silam, pero no es el único: GMARS, Chumnoo... éstas son todas las alternativas

2026-10-21 · Revista Defensa InfoDefensa
Infodefensa Argentina

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La cancelación del programa original del Sistema Lanzacohetes de Alta Movilidad (Silam) ha obligado al Ministerio de Defensa a replantear una de las principales capacidades que el Ejército de Tierra necesita recuperar para el combate de alta intensidad.

La adquisición del sistema israelí PULS, desarrollado por Elbit Systems, quedó descartada en septiembre de 2025, cuando Defensa anuló formalmente el contrato adjudicado a la unión temporal de empresas formada por EM&E Group y Rheinmetall Expal Munitions, valorado en cerca de 700 millones de euros. El programa pretendía devolver al Ejército una capacidad de artillería de cohetes perdida en 2011 con la retirada del sistema Teruel.

La decisión estuvo vinculada a la desconexión tecnológica y comercial con Israel. El problema para Defensa, sin embargo, no consiste únicamente en sustituir una plataforma por otra. El programa SILAM incluía lanzadores, municiones, vehículos de apoyo y transferencia tecnológica para desarrollar capacidades industriales en España. La alternativa deberá responder a esas mismas necesidades y, además, evitar una dependencia tecnológica que vuelva a condicionar el futuro del programa.

La situación permanece abierta. Rheinmetall Expal Munitions y EM&E presentaron en enero de 2026 una propuesta nacional para redefinir el Silam, con un desarrollo por fases que contempla lanzadores operativos y de pruebas, municiones, vehículos de reconocimiento y puestos de mando, además del desarrollo y la cualificación de cohetes de instrucción y guiados. En febrero, EM&E y GMV formalizaron su colaboración para desarrollar la dirección de tiro, la navegación de los cohetes guiados y la integración con los sistemas españoles de mando y control de artillería.

No obstante, la información publicada recientemente por Infodefensa sitúa el programa en una situación de incertidumbre, pendiente de resolver cuestiones tecnológicas e industriales, entre ellas la autoridad de diseño. Por ello, las alternativas extranjeras deben entenderse como sistemas que pueden servir de referencia para una eventual adquisición o cooperación industrial, no como candidatos cuya evaluación oficial por Defensa esté confirmada.

Qué necesita España de un nuevo lanzacohetes

El primer criterio para comparar los sistemas es su capacidad de cubrir diferentes distancias con munición guiada. El PULS ofrece una arquitectura modular y un catálogo que va desde cohetes de menor alcance hasta municiones de precisión de 150 kilómetros y misiles de hasta 300 kilómetros. Este abanico permite emplear una misma plataforma en misiones de apoyo táctico y de ataque en profundidad, con diferentes cargas de munición según el objetivo.

El segundo criterio es la capacidad de los lanzadores para disparar distintas familias de municiones, incluidos cohetes convencionales, cohetes guiados y proyectiles de mayor alcance. No todos los fabricantes utilizan el mismo calibre, y las cifras de alcance máximo no son directamente comparables: algunos sistemas alcanzan sus distancias más elevadas con un misil táctico específico, mientras que otros disponen de cohetes guiados para el empleo habitual de artillería.

También es determinante la arquitectura industrial. España puede comprar un sistema ya desarrollado, negociar una licencia para fabricar sus componentes o emprender un programa nacional basado en tecnología propia. Son opciones diferentes en términos de plazos, costes, propiedad intelectual y dependencia de proveedores externos.

En cualquier caso, es sabido que España busca un acuerdo con una compañía que le ceda la autoridad de diseño, de tal manera que se pueda no solo "españolizar" el proyecto sino tener capacidad de control sobre esa tecnología sin depender del fabricante original.

Por último, la futura plataforma debe integrarse con los medios de observación, adquisición de objetivos, comunicaciones y mando y control del Ejército de Tierra. La precisión de un cohete no depende solo de su sistema de navegación, sino también de la calidad de los datos de localización del objetivo, la planificación del fuego y la coordinación con las unidades que solicitan el apoyo.

El MBRL turco de Roketsan: un sistema modular de 10 a 280 kilómetros

Durante la reciente visita de Infodefensa a las instalaciones de Roketsan, cerca de Ankara, sus directivos confesaron que se trata de un proyecto que tienen en el punto de mira, aunque, por el momento, aseguraron que no hay nada firme.

Así, el sistema Multi-Barrel Rocket Launcher (MBRL) de la empresa turca constitutiría una de las alternativas más claras en tanto en cuanto podría encajar con las directrices del Ministerio de Defensa y de la industria nacional.

Este modelo destaca por la variedad de municiones que puede emplear, pues estaríamos hablando de un alcance global de entre 10 y 280 kilómetros, correspondiente a distintas familias de cohetes y misiles, y ofrece configuraciones instaladas sobre camiones tácticos de seis u ocho ruedas.

El MBRL no es un único cohete ni una munición de alcance fijo. Se trata de una familia de lanzadores concebida para utilizar proyectiles de 122, 230 y 300 milímetros, además del misil táctico KHAN, de 610 milímetros. En su configuración publicada, el sistema puede emplear 40 cohetes de 122 milímetros, 12 de 230 milímetros, cuatro de 300 milímetros o un misil KHAN. La carga concreta depende, por tanto, del tipo de munición que se elija.

Esta arquitectura ofrece una combinación de fuegos de saturación y ataques de precisión. Los cohetes convencionales TR-122 y TRB-122 están concebidos para el apoyo artillero, mientras que la familia guiada incluye los modelos TRG-122 y TRLG-122, además de los TRG-230, TRLG-230 y TRG-300.

El TRG-122, de 122 milímetros, tiene un alcance declarado de hasta 28 kilómetros y emplea navegación inercial asistida por señales satelitales. El TRG-230 alcanza entre 20 y 70 kilómetros, mientras que el TRG-300 dispone de variantes con alcances publicados de hasta 120 kilómetros. El TRLG-230 añade guiado láser, con un alcance de entre 20 y 70 kilómetros según la ficha del fabricante.

El extremo superior del catálogo corresponde al misil KHAN, de 610 milímetros, con un alcance declarado de entre 80 y 280 kilómetros. Roketsan publica una masa de 2.500 kilogramos, una cabeza de guerra de 470 kilogramos y una precisión circular probable de hasta 10 metros, según sus especificaciones comerciales. Es importante no confundir las prestaciones del KHAN con las de los cohetes de artillería de menor calibre: se trata de una munición táctica de mayor tamaño, que requiere una configuración de lanzamiento distinta y cuya disponibilidad debe negociarse por separado.

El fabricante señala que el sistema puede estar preparado para disparar en cinco minutos, dispone de apuntado automático, estabilización hidráulica y navegación inercial asistida por GPS. La batería completa incluye vehículos de mando y control, lanzadores, transporte de munición, meteorología y mantenimiento, lo que permite desplegar una unidad de fuegos con sus propios medios de apoyo.

¿Qué aportaría Roketsan a España?

El MBRL ofrece una combinación de municiones que se aproxima al concepto modular del PULS. La variedad de calibres permitiría a España utilizar una misma familia de lanzadores para misiones de diferente alcance y potencia. En particular, el TRG-300 cubriría una parte importante del segmento de cohetes guiados de alcance intermedio, mientras que el KHAN permitiría disponer de una capacidad de ataque de mayor profundidad.

La arquitectura también abre la puerta a estudiar una adaptación industrial. Roketsan declara que el sistema puede instalarse en plataform

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