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La capacidad de sostener operaciones durante meses en escenarios alejados de sus bases constituye uno de los principales atributos de un país con verdadera vocación oceánica. La Armada Española acaba de completar una demostración de ese alcance con la fragata Álvaro de Bazán (F-101), que regresó a Ferrol tras recorrer 30.000 millas náuticas durante 161 días de despliegue. La travesía, iniciada el 12 de mayo y concluida el 20 de octubre, incluyó ejercicios multinacionales en el Pacífico y América del Sur, con lanzamientos de misiles y actividades de adiestramiento conjunto que pusieron de relieve las capacidades expedicionarias del buque.
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Fragata española Álvaro de Bazán
El tramo más destacado de la comisión se desarrolló en el océano Pacífico, donde la F-101 participó por primera vez en RIMPAC, considerado el mayor ejercicio marítimo internacional del mundo. Las maniobras, realizadas entre el 24 de junio y el 31 de julio en las proximidades de Hawái, reunieron fuerzas de unas 30 naciones, más de 30 buques de superficie, cinco submarinos y alrededor de 30.000 efectivos. Durante la fase en la mar, la fragata española lanzó un misil antibuque RGM-84 Harpoon en un ejercicio de hundimiento controlado (SINKEX), coordinado con el destructor japonés JS Kongo. La actividad permitió poner a prueba uno de sus principales sistemas de armas antibuque en un escenario de adiestramiento multinacional de alta exigencia.
Fragata española Álvaro de Bazán durante un ejercicio de tiro con cañon de 127mm
Tras concluir RIMPAC, la Álvaro de Bazán continuó sus operaciones en el Pacífico con su participación en PACIFIC DRAGON 2026, ejercicio bienal especializado en defensa antiaérea y contra misiles balísticos. En esta oportunidad, la fragata asumió el papel de buque de mando y embarcó al comandante y al Estado Mayor del Destroyer Squadron 31 de la Marina de Estados Unidos. Su sistema de combate AEGIS intervino en tareas de coordinación para la detección y el seguimiento de amenazas balísticas, en un entorno que exige integrar información y procedimientos entre distintas unidades. La responsabilidad asignada a la F-101 evidenció tanto sus capacidades tecnológicas como la confianza depositada en la dotación española para conducir actividades complejas junto a fuerzas aliadas.
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El despliegue prosiguió hacia América del Sur con la participación en GALAPEX IV, en Ecuador, donde la fragata realizó actividades de adiestramiento junto a la Armada ecuatoriana, incluidos ejercicios de abordaje e inspección de buques, gestión de crisis y coordinación de operaciones multinacionales. Posteriormente, la unidad se incorporó a UNITAS LXVII-2026, desarrollado en Perú y considerado el ejercicio naval multinacional más antiguo del mundo. Durante estas maniobras, la F-101 tomó parte en actividades de guerra naval y adiestramiento aeronaval, incluidas operaciones de cross-deck, que permiten a aeronaves de distintas marinas operar desde las cubiertas de vuelo de otros buques. Entre ellas, un helicóptero AS-555SN Fennec de la Armada Argentina operó desde la cubierta de la fragata española, al igual que un MH-60R Seahawk estadounidense.
Fragata española Álvaro de Bazán cruzando el Canal de Panamá
Una de las actividades más relevantes de UNITAS tuvo lugar el 18 de septiembre, durante un ejercicio SINKEX contra el antiguo buque de desembarco de tanques B.A.P. Eten. La Álvaro de Bazán empleó su cañón naval de 127 mm en una secuencia de tiro que involucró a otras unidades participantes, entre ellas el destructor argentino ARA Almirante Brown y buques de la Marina de Guerra del Perú. El ejercicio permitió poner a prueba las capacidades de fuego naval de la fragata en condiciones de adiestramiento conjunto. Una vez finalizadas las actividades, la dotación realizó una escala logística en Cartagena de Indias, Colombia, antes de iniciar el tránsito de regreso a España.
La participación en estos ejercicios también puso de relieve las capacidades de la clase F-100, a la que pertenece la Álvaro de Bazán, primera de las cinco fragatas de esta serie construidas por Navantia. Concebida principalmente para misiones de defensa antiaérea, la unidad integra el sistema de combate AEGIS y el radar AN/SPY-1D, que permiten detectar, seguir y gestionar amenazas aéreas dentro de una fuerza naval. Sus capacidades se extienden asimismo a la guerra de superficie y antisubmarina. La combinación de sensores, sistemas de armas y procedimientos de coordinación resulta especialmente relevante para operar junto a marinas que emplean equipamiento y doctrinas diferentes, una exigencia recurrente en las grandes agrupaciones multinacionales.
Fragata española Álvaro de Bazán
Más allá de los resultados operativos, el despliegue tuvo una dimensión estratégica y diplomática para España. La presencia de la F-101 en el Indo-Pacífico y en aguas sudamericanas contribuyó a consolidar vínculos con países aliados y socios, además de reforzar la experiencia de su dotación en escenarios alejados de su entorno habitual de operaciones. Tras completar 161 días de navegación y recorrer una distancia equivalente a aproximadamente 1,3 vueltas al mundo, la fragata atracó el 20 de octubre en el Arsenal Militar de Ferrol. Su regreso cerró una comisión que combinó adiestramiento avanzado, empleo de armamento, integración de mandos y representación internacional, y que puso de manifiesto la capacidad de la Armada Española para desplegar una unidad de combate durante meses e incorporarla a operaciones navales de alcance global.
*Fotografía de portada empleada a modo de ilustración: Zona Militar
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